Pabellón de acceso de la Ikastola Kurutziaga.
Durango
ELE arkitektura
2411
La Ikastola Kurutziaga, con más de 50 años de historia en Durango, es testigo de un crecimiento orgánico condicionado por las transformaciones urbanas y las necesidades pedagógicas cambiantes. Su edificio matriz, proyectado por Aretxabaleta y Uriarte en 1974, destaca por su secuencia escalonada de volúmenes y cubiertas en diente de sierra, articuladas en una potente fachada norte.
En los años 90, la apertura del vial frente a esta fachada generó un gran muro de contención de hormigón armado. Este zócalo urbano, de fuerte carga expresiva, ha funcionado como soporte de arte gráfico y expresión comunitaria.
El proyecto reciente aborda dos desafíos clave: la sustitución de un volumen degradado de 4×20 m y la puesta en valor del zócalo. Se propone un volumen abierto, sin climatización, que actúa como colchón térmico, zona de acceso y juego para la guardería. Un espacio híbrido, entre interior y exterior, pensado para ser apropiado libremente por sus usuarios.
Una secuencia de pilares cruciformes de ladrillo cara vista se apoya sobre el zócalo, completando el perfil del edificio y ofreciendo una nueva cara hacia la ciudad. Un zuncho de hormigón alberga las gárgolas que evacúan pluviales desde la nueva cubierta invertida de zinc.
En el interior, se reutilizan los tableros tricapa de pino usados en el encofrado, aportando calidez y coherencia material. La memoria gráfica del lugar se conserva: el muro fue abujardado, eliminando grafitis pero dejando vestigios como fondo del nombre de la Ikastola. Así, se genera un nuevo estrato simbólico que no borra el pasado, sino que lo resignifica con sensibilidad y respeto.

